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Ciudades casi cero: conoce qué localidades son las más seguras de España

Objetivo Cero

Ciudades casi cero: conoce qué localidades son las más seguras de España

28/09/2020

Ciudades casi cero: conoce qué localidades son las más seguras de España

Un total de 25 ciudades españolas de nueve comunidades autónomas han conseguido que, durante la última década, sus índices de siniestralidad vial se acerquen al de la ciudad más segura de la Unión Europea, Estocolmo, que desde hace años cuenta con una tasa de mortalidad por cada 100.000 habitantes inferior a 0,7. Fundación MAPFRE ha elaborado el informe ‘Horizonte C3: Ciudades Casi Cero’, que da a conocer la lista de ciudades españolas más seguras para los conductores, peatones y ciclistas, y analiza sus peculiaridades en profundidad.

En primer lugar, hay que destacar que las ciudades con calmado de tráfico, zonas peatonales, carriles bici, buena red de transporte público y programas de educación vial, son las que más se aproximan al ‘Objetivo Cero’. Lamentablemente, la siniestralidad vial urbana sigue siendo muy alta en comparación con la que se produce en vías interurbanas. 

De hecho, en España se producen más de 100.000 siniestros con víctimas, de los cuales 66.738 se producen en el ámbito urbano (64% del total).  A esto hay que añadir que el 82% de los fallecidos en 2019 en vías urbanas (81% en 2018) fueron peatones y usuarios de vehículos de dos ruedas, razón por la que se hace necesario reforzar su seguridad en los futuros planes de movilidad y seguridad, tal y como lo ha dado a conocer Jesús Monclús, director del Área de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE.

Durante la presentación, Monclús ha señalado que las ciudades casi cero forman parte en su mayoría de las principales periferias metropolitanas. Lideran el ranking de las ciudades más seguras con más de 80.000 habitantes 12 municipios de la Comunidad de Madrid, entre los que se encuentran varios que rodean la capital, como Móstoles, con una tasa de mortalidad de 0,10 (la más baja de España), Fuenlabrada (0,31) y Getafe (0,56), San Sebastián de los Reyes (0,23), Alcalá de Henares (0,31) y Las Rozas (0,42). 

En este ranking también están tres zonas metropolitanas de Barcelona –Cornellà de Llobregat (0,46), Sant Cugat del Vallès (0,67) y Santa Coloma de Gramenet (0,51)-; dos de la provincia de Cádiz –Jerez de la Frontera (0,56) y San Fernando (0,42)-; dos de la Comunidad Valenciana –Elche (0,35) y Torrent (0,50)-; y dos en Galicia –Santiago de Compostela (0,21) y Pontevedra (0,48)-.

Destacan, además, otras ciudades de Extremadura, Castilla La Mancha, Islas Canarias y de Asturias como Oviedo, con una tasa de mortalidad anual de 0,54; Cáceres (0,63), Talavera de la Reina (0,24) y Telde, con 0,39.

Pontevedra, Vitoria (Álava), San Sebastián (Guipúzcoa), Terrassa (Barcelona) y San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife), no son necesariamente las que menores tasas de heridos graves y fallecidos tienen, pero destacan por haber reducido el número de fallecidos entre 1999 y 2019 más que el resto de ciudades, así como por haber desarrollado políticas ejemplares de movilidad sostenible durante las dos últimas décadas.

En lo que respecta a heridos graves, la tasa de 3,5 por cada 100.000 habitantes es una aspiración que se cumple en muy pocos núcleos urbanos. 

“Lamentablemente, ninguna ciudad de más de 250.00 habitantes tiene tasa inferior a tasa de 0,7 fallecidos por 100 mil habitantes”, tal y como ha señalado Jesús Monclús.

CALMADO DEL TRÁFICO, ENTRE LAS CLAVES PARA UNA CIUDAD SEGURA

Hay que remarcar que ni la renta, ni la tasa de motorización, ni la densidad de población hacen que una ciudad sea más segura que otra en términos de siniestralidad vial. Lo que caracteriza a las ciudades más seguras son las zonas peatonales, los carriles bici, el calmado del tráfico (extensión de la limitación de velocidad máxima a 30 km/h) y los Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS). Estas ciudades destacan también por contribuir a que circulen menos vehículos a motor y a que lo hagan a menor velocidad, así como por impulsar modos de desplazamiento que generen menor peligrosidad como, por ejemplo, caminar e ir en bicicleta. El estudio también muestra que sólo una de las ciudades con bajo registro de siniestros fatales tiene un uso extensivo de la motocicleta.

Igualmente, tal y como ha apuntado Monclús, la educación vial, en particular para niños y mayores, es clave, así como el análisis y trabajo en la siniestralidad vial por técnicos que trabajan de manera conjunta para reducir los siniestros de tráfico y sus consecuencias.

RETOS: LLEGAR AL ‘OBJETIVO CERO’

El informe también recoge algunas importantes propuestas de mejora, como garantizar una movilidad segura a los menores, personas mayores y personas con discapacidad (principales colectivos de riesgo), así como contribuir a prevenir las distracciones y la pérdida de habilidades de los conductores, y desarrollar más y mejores planes locales de seguridad vial en el marco de las estrategias de movilidad segura, sana y sostenible.

Entre los grandes retos encontramos el conseguir reducir la tasa de fallecidos por cada 100.000 habitantes en las ciudades hasta situarla próxima al 0,7 (valor de referencia de Estocolmo); y alcanzar la tasa de 3,5 heridos graves por cada 100.000 habitantes, que se considera que debería ser la siguiente meta.

Actualmente, del conjunto de las 25 ciudades con tasas de mortalidad reducidas, solo cinco, Fuenlabrada, Torrejón de Ardoz, Parla, Getafe y Telde, presentan esas tasas de heridos graves, es decir, inferiores o iguales a 3,5 heridos graves por cada 100.000 habitantes, lo que equivale a cinco heridos hospitalizados por cada fallecido. El municipio madrileño de Rivas-Vaciamadrid, por ejemplo, se queda muy cerca de dicho valor con 3,8.

Por su parte, Alfonso Sanz, consultor de GEA21, entidad que ha participado en la elaboración del informe, ha resaltado que cualquier ciudad con cualquier modelo puede ser una ciudad que avanza hacia una adecuada seguridad vial y buenos registros de siniestralidad vial. El gran reto pasa por entender que la seguridad vial va más allá de la ausencia de siniestros. “Tiene que ver con las percepciones, el miedo que genera…” Por todo ello, considera fundamental integrar seguridad vial, movilidad y espacio público como elementos imprescindibles de una misma política.  “Las ciudades, para conseguir llegar a casi cero, deben integrar a los cuerpos policiales y a los funcionarios de movilidad y espacio público en un espacio común de decisión que permita entender la evolución de esos registros en el contexto de movilidad”. Además, ha remarcado que hay que reorganizar la relación con la ciudadanía a través de procesos de participación y consulta para que hagan llegar estas percepciones de inseguridad.

Por último, Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico (DGT), ha destacado durante la presentación que hay motivos para la preocupación y para la esperanza. Entre los motivos para la preocupación está que un total de 519 personas perdieron la vida en siniestros de tráfico en las ciudades durante 2019 (un 6% más que en 2018). En particular, los usuarios vulnerables son los más perjudicados, ya que en este colectivo  ha aumentado la cifra de fallecidos respecto al año anterior. Desde el punto de vista de la esperanza, Álvaro Gómez ha dicho que “estamos hablando de las ciudades más seguras de España, y todavía se han identificado opciones de mejora. Aspiramos a la siniestralidad cero”.

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