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¿Cuándo la depresión puede suponer un problema para la seguridad vial?

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Objetivo Cero

¿Cuándo la depresión puede suponer un problema para la seguridad vial?

04/10/2018

¿Cuándo la depresión puede suponer un problema para la seguridad vial?

La depresión afecta directamente al estado de ánimo y a la conducta. Por este motivo, es fundamental determinar el grado de depresión del conductor y de qué forma puede afectarle al volante. Igualmente, hay que tener en cuenta la medicación pautada y cómo puede influir a las capacidades del conductor. Todo ello va a depender del grado y será el médico especialista el encargado de determinados si la persona está o no capacitada para conducir durante el tratamiento o posteriormente.

El Reglamento General de Conductores cuenta con un apartado específico para los llamados ‘trastornos mentales y de conducta’. Aquí encontramos especialmente los estados de ánimo y se apunta que ‘no deben existir trastornos graves del estado de ánimo que conlleven alta probabilidad de conductas de riesgo para la propia vida o la de los demás’. Afecta a todos los permisos. Además, excepcionalmente se puede reducir el periodo de vigencia del permiso o licencia según criterio facultativo teniendo en cuenta el dictamen de un psiquiatra o psicólogo.

Y es que hay que tener en cuenta que la depresión no está presente en el mismo grado y que, según el paciente, puede tener diferentes manifestaciones. Entre las principales, se encuentra el bajo estado de humor o ánimo, y de conducta (desinterés y visión negativa). También se puede producir deterioro del rendimiento cognitivo con enlentecimiento y falta de concentración, así como alteraciones del sueño, ansiedad, déficit de atención, aumento del tiempo de reacción… Todo va a depender de si se trata de un episodio leve, grave o muy grave. 

Igualmente hay que tener en cuenta el tratamiento y cómo éste puede afectar a las capacidades para conducir, algo que debe ser consultado en todo momento con el especialista. Por todo ello, se recomienda no conducir durante las primeras semanas de tratamiento con el objetivo de comprobar el grado de afectación. Por supuesto, en todo momento se debe evitar el consumo de alcohol y otras drogas y es importante tomarse siempre el medicamento siguiendo las pautas prescriptas por el profesional médico y no conducir ante cualquier síntoma de alerta, especialmente si así lo indica el prospecto. 

Hay que tener en cuenta que, en general, cualquier fármaco o psicofármaco con capacidad para alterar el sistema nervioso puede afectar a la atención, concentración, sueño y reflejos. Es el profesional médico el encargado de determinar sus efectos y la capacidad del conductor para seguir poniéndose al volante. 

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